La situación argentina (parte 5)

Memorias de un pasado no remoto, el peligro de la militarización
y el miedo al socialismo

Si miramos las direcciones solares, veremos que Marte estará aplicando a una cuadratura a Urano, inmediatamente después de que el propio Ascendente direccionado esté aplicando a una cuadratura a Marte. El primero de estos movimientos puede indicar el uso de la fuerza y la militarización para contener un cambio, el miedo a que sea necesario evitar una revolución e incluso movimientos en la apreciación de los derechos y el manejo de las fuerzas del estado. El segundo de estos tránsitos puede indicar que el país se verá contrariado, enfrentado y en guerra consigo mismo, proyectando esta imagen de escisión hacia el resto del mundo.

Además, si observamos las progresiones secundarias, Saturno entra a la casa 5, rigidizando de manera severa, estructurada y contundente. La Luna progresada en casa 8 puede de nuevo indicar cierta opresión al pueblo, reforzada por los tránsitos de Plutón antes mencionados. La posibilidad de que se use el poder de forma indiscriminada

también se ve en el Plutón direccionado al MC natal. Las cuadraturas de Marte y Plutón direccionados sobre Urano y el MC (respectivamente) se perfeccionarán en Abril de 2019, siendo este mes el de mayor riesgo en relación a levantamientos sociales y respuestas violentas por parte del estado.
Pero hay más. Neptuno en tránsito estará aplicando a una cuadratura al Neptuno natal de Argentina. Este planeta tarda aproximadamente 170 años en dar la vuelta al zodíaco. Cuando Argentina se fundó, el mismo estaba emplazado a 20 grados de Sagitario. El cielo está siempre en movimiento: Neptuno siguió desplazándose por su órbita y avanzando por el Zodíaco. 170 años después de 1816, volvió a la posición donde se encontraba cuando se nació Argentina. Al hacerlo, se cumple un ciclo de Neptuno. El primero de estos ciclos se desarrolló desde 1816 hasta 1979/1980, años escalofriantes en la memoria argentina. Ahora estamos en el primer cuarto del segundo ciclo.
1ba47c185d875b4888f39c62a1d4f959Argentina tiene en su casa de recursos (casa 2) a Neptuno y a Urano. Generalmente, Neptuno está vinculado con el socialismo y Urano con el capitalismo, por ser más individualista. Estas percepciones son algo controversiales. En mi opinión, el capitalismo de hoy en día quizás debiera estar más vinculado a Plutón. En ese caso, podríamos relacionar a Urano con el anarquismo o las revoluciones en general, sean tanto de derecha o de izquierda. En la carta natal de Argentina, Urano y Neptuno están vinculados al Nodo Sur, un lejano origen de la nación, y esto me hace pensar en los europeos que vinieron con ganas de revolución, de crear un nuevo modelo económico y con los otros, que simplemente escapaban y que sentían el sacrificio de sus tierras y su pasado. El emplazamiento del Sol argentino en el tradicional signo de Cáncer y de su Luna en el cauto signo de Capricornio parece oponerse a la posibilidad de creatividad, de renovación y de avance propuestas por Urano, una contradicción que ya ha sido mencionada más arriba.
Ahora bien, volviendo al ciclo de Neptuno, en este momento estamos a “un cuarto del ciclo de Neptuno”. Igual que la Luna nace, crece al cuarto creciente, luego se llena y finalmente mengua al cuarto menguante; también Neptuno desarrolla un ciclo similar en relación a la posición en la que estaba cuando nació Argentina. Ahora estamos en el cuarto creciente del ciclo de Neptuno. Se dice que, al iniciarse el ciclo, se planta una semilla cuya flor veremos a mitad del mismo. En este momento, empezamos a ver los primeros tallos del ciclo de Neptuno. Dane Rudhyar asegura que es un período de intensa crisis y que es importante poner atención para no caer en respuestas pasadas que sean poco creativas. La resistencia a hacer un cambio frente a la inerte fuerza a recaer en reacciones anteriores y repetir la historia es enorme. También lo es el deseo y el temeroso potencial de construir algo nuevo. ¿Cuál fue la respuesta en 1979, cuando se inició el ciclo? ¿Qué ocurría en ese momento? En supuesta defensa de orden y progreso, el miedo al caos llevó a la nación a vivir una de sus épocas más nefastas. La militarización, la imposición de ideas, la resolución a hacer desaparecer cualquier oposición, la búsqueda de suprimir los derechos humanos en pos de “un bien mayor” y la sistemática desaparición de personas como un recurso de Estado para generar una época de supuesta tranquilidad y paz deben ser recordados ahora más que nunca: sus nefastas consecuencias, sus oscuros, tiránicos y falsos supuestos que justificaron dichas acciones. El miedo al socialismo (Neptuno), a la disolución de los límites entre clases puede llevar a Argentina a volver a una respuesta pasada en vez de crear soluciones más creativas, integrativas y con mayor sentido. Puede que empiecen a justificarse ciertos eventos, situaciones o actitudes altamente riesgosas en tanto que no respetan la legitimidad de los derechos humanos, sin notar todavía el peligro que conlleva apoyarlas.
 

Recuerdo ahora la teoría de Naomi Klein, expuesta en su libro The Shock Doctrine (del cual luego hizo un documental). Ella explica que a menudo se ha utilizado la terapia de shock para justificar movimientos controversiales en materia de derechos humanos. Según esta teoría, se explotan situaciones críticas de tal calibre que la población quede en shock, demasiado sacudidos emocional o físicamente (¿económicamente?), como para oponer resistencia.

Por otra parte, también podemos mirar qué ocurrió en la cuadratura anterior (o sea el Neptuno en tránsito a noventa grados del Neptuno natal argentino). Fue entre los años 1937 y 1939. En 1937 hubo elecciones presidenciales. Según los historiados, las últimas de la década infame, marcadas por el fraude electoral. En 1938, Roberto M. Ortiz intentó propulsar reformas para establecer un régimen democrático. Al mismo tiempo, y quizás no públicamente, cuando se declaró la Segunda Guerra Mundial, especificó la necesidad de negar visados a “indeseables y expulsados”, probablemente refiriéndose a los judíos que escapaban de Europa. Argentina estaba muy influenciada por alemanes que vivían en el país y muy enemistada con Inglaterra. Aliarse al Eje parecía la solución óptima, aunque se mantuvo neutra hasta ceder a la presión de los Aliados y apoyarlos.

Hoy, el Cielo ofrece al pueblo argentino la oportunidad de re-escribir no su pasado sino su futuro. Puede caer de nuevo en el miedo que traen los disolutivos tránsitos de Neptuno o ver esto como una oportunidad de crecimiento que pueda generar unión, compasión y compañía.

¿Qué hacer?

Cuando discutía la carta de Argentina con Rod Chang, un reconocido astrólogo taiwanés que vive en Londres, nos preguntábamos respecto del destino del país. Debido a que Argentina nació el 9 de Julio de 1816, estaba ya escrito en el cielo y en sus ciclos físico- matemáticos, que hoy padecería estos tránsitos. Si se hubieran tomado otras decisiones en el pasado, ¿la realidad sería otra?

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Posiblemente los desafíos a los que se enfrenta ahora serían parecidos: el miedo al caos, la alerta de esta relación amor/odio respecto a sus gobernantes, la decepción de la clase trabajadora, la tendencia a querer reformar el sistema legal, el de pensiones y el educativo, la dificultad del Senado para tocar la realidad de fondo, la ceguera a la posibilidad de tener amigos aliados cercanos, la negación de un pasado hiriente y la exposición de las mentiras de la presidencia. Sin embargo, los mismos podrían manifestarse de otra forma. Argentina no está destinada a la opresión y al fracaso. El Júpiter en Ascendente y emplazado en un signo fértil promete la construcción de una tierra de oportunidades. Sin embargo, si me preguntaran por qué se ha llegado a este punto, no sabría qué contestar. Menos aun cuando se me acercan diciendo: “¿y qué hay

que hacer, entonces?”. No puedo más que callar avergonzado y en silencio. Compasivamente debo mirar hacia otro lado… porque no sé si reina el destino, el libre albedrío o los dos. Y, sobre todo, ignoro cuál es la solución. Por supuesto, no todos/-as los/-as argentinos/-as responden a las descripciones arriba mencionadas pero la Astrología Mundana ha demostrado una y otra vez que hay un espíritu de país y que los tránsitos a las cartas de las naciones coinciden con la maduración del mismo. Quizás sólo haya que tomar consciencia de quién es Argentina, qué posibilidades tiene, qué contradicciones y qué miedos. Tarea nada fácil pero que podría facilitar la toma de decisiones diaria con atención y, sobre todo, a la hora de votar, hacerlo con conocimiento y recuerdo de la historia de su fundación.

Si miramos las direcciones solares, el nodo sur de Argentina está acercándose al Mercurio natal, formulando la pregunta que cada uno y cada una deberá responder:

¿qué se ha aprendido?

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